Un día como hoy, a las 4:17 p.m. te recibimos. Fue una jornada larga, me internaron a las 10:00 p.m. y estuve 16 horas en trabajo de parto.
Contrario a mi naturaleza, pretendí estar serena para darte la bienvenida, pero faltando 4 horas me desentendí de mi propósito y me desconecté el oxígeno, vomité todo lo que no había comido y mis brazos acabaron arañados de tanto dolor, al final me quede dormida.
Faltaban menos de diez minutos para las cuatro de la tarde, el doctor me despertó y me llevó caminando a la sala de partos. Al verte, diecisiete minutos después, tu gesto tranquilo me devolvió la calma y paciencia para iniciarme en el hermoso y complejo trote de ser madre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario